El mito del no rumbo

Hayes & Corp

Hace casi un año se ha dicho que el país no tiene rumbo, creo que esto es equivocado, lo tiene y de forma clara, está en el cambio del status quo. A muchos les puede no gustar, a otros molestar, pero creo que el problema es que a todos les incomoda el cambio, pese que hace muchos años, casi la mitad del padrón electoral, votó por una consigna relativa a que “viva el cambio”.
¿Cómo cambiarlo? No se puede, porque en si es una apuesta política por la que votó Chile de modificar algunos de los fundamentos del país, hacia el beneficio común. Le guste a algunos o no, era eso lo que se pretendía.

REPUTACIÓN CORPORATIVA Y ESTRATEGIA
Pero cómo hacer que los resultados de estos “cambios” mejoren la calidad de vida, ahí está el problema, el resultado ha sido mal evaluado. Se diseñó mal, se puso toda la carne junta a la parrilla con el fuego alto y en muchas veces se implementó peor.

Desde la perspectiva de una mirada a su reputación corporativa y estrategia se ordenaron mal los asuntos, se explicó poco o nada antes de lanzar y se eligió mal a los voceros: algunos muy técnicos, otros políticos con legitimidad no a prueba de balas y a unos pocos con buenas habilidades pero tímidos.

Qué debe hacerse, sin rodeos y complejo a la vez, mejorar el discurso con cosas concretas, bien pensadas y procesadas entre actores de varias posiciones sin miedo al bloqueo, hacerlo comprensible y evitar el cuchicheo posterior. Explicar con claridad los objetivos y evitar titubeos por poca preparación.

Ojo, no hablo sólo de gobierno, por favor, sino que esto es transversal, ya que hay mucho exabrupto de los empresarios tampoco ayuda y el piso movedizo de tantos, que no tienen legitimidad alguna.

La invitación es a mirar un par de ejemplos bien realizados:

1. La presentación de una demanda proactivamente por el caso del Silala en el Tribunal Internacional de La Haya. Aquí simplemente se eligió bien el tema, la oportunidad, se discutió con técnicos y políticos y con bajo perfil, luego se actuó. Eligiendo, además, a personas con oficio en explicar las cosas complejas. Esto sin duda demostró la diferencia y que si se puede.

Otro ejemplo es el de nuestros vecinos en Perú y su estrategia de imagen país. Métanse a Youtube a ver un bus rojo que recorre Estados Unidos y llega a una ciudad llamada Perú en Nebraska, un pueblo de no más de 600 habitantes. Lo conducía el chef peruano Gastón Acurio y dentro de él iban una serie de figuras reconocidas en Perú provenientes del mundo de la música, el diseño, el deporte y la gastronomía.

“Perú, Nebraska tiene un problema. Son peruanos, pero no saben qué significa serlo”. Fue la primera sentencia que dijeron los viajeros por megáfono cuando se detuvieron en el pueblo. “Tienen derecho a comer rico”, “tienen derecho a pasarlo bien”.

En unos minutos los habitantes estaban comiendo ají de gallina, yuca, los picarones, el pisco sour. ¿Los resultados? el 89% de los peruanos aseguró que el documental era “interesante”, 86% cree que decía “algo importante”, 85% opinaba que era “entretenido” y 79% que tenía “humor”. Una vez que se lanzó la marca país de la mano de esta campaña, un 66% reconocía la marca nueva de Perú.

Perú no era solo la maravillosa ciudad de Machu Picchu, sino que tenía sabor, olor, personajes e historias de vida.

En Chile nuestra historia puede ser clara, entretenida y nuestros cambios o reformas pueden tener una explicación enfocada, sin tanta gravedad y con más creatividad y trabajo. Seguro que llegar a una ciudad de Nebraska no es tan sencillo, y hacer una demanda en la Haya de forma proactiva con adhesión transversal tampoco, pero se puede.

2017-11-22T15:46:07+00:00

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